sábado, 13 de diciembre de 2014
lunes, 10 de noviembre de 2014
Una nueva soledad.
Como me la juegan los recuerdos cuando me paro a pensar. A pensarte. A pensarnos. Como me la juegan los suspiros cuando tu nombre me ahoga más que las caladas del cigarro. Cuando tu risa brilla en la oscuridad de mi mente. Cuando tus ojos desafían los míos. Cuando los escalofríos que me provoca el frío no son ni la mitad de intensos que me provocas al susurrarme 'te quiero'. Cuando mi cuerpo busca refugiarse en tus brazos a la espera de una calma que jamás volvería contemplar contigo.
domingo, 2 de noviembre de 2014
Irme lejos y olvidar.
"Siento odio, furia, tristeza y me está matando por dentro, nadie es capaz de salvarme. Necesito paz, irme lejos y quizá no volver, olvidarme de cómo me llamo y de dónde prevengo, de los malos recuerdos y de los buenos que causan tristezas, de la mujer que amo y de la otra que aún no olvido."
- Paraíso en llamas.
viernes, 31 de octubre de 2014
Consumo responsable.
Vivimos
en una
sociedad controlada
por unos
estereotipos alejados
de la realidad, donde a cada uno de nosotros se nos
clasifica por nuestro aspecto físico. Gente
como tú y como yo,
los adolescentes en
general,
somos los más afectados. Pues nos apartamos descuidadamente
de una alimentación responsable, con la única intención de querer
acercarnos
a
la aceptación global.
Y puestos a cambiar, ¿qué mejor manera que empezar a hacerlo
consumiendo
cantidades mínimas de comida? Ninguna persona a la que se le platee
un entorno en el que una amiga, una hermana o incluso una hija,
aceptará que no la ayudaría a salir de todo eso, aunque realmente
no sea así. Todos y cada uno de nosotros, apoyamos inconscientemente
grupos que promueven como un estilo de vida los trastornos
alimenticios,
si no fuera así, no habríamos cambiado una mentalidad, en el que
los
cánones
de belleza hayan
pasado de mujeres con curvas a lo Marilyn Monroe a otras
prácticamente
esqueléticas como
Adriana Lima.
Pero la cosa no acaba ahí,
la publicidad y las modas están continuamente atacando, sacando
nuevos estilos con cada vez menos tela y sorprendentemente, solo en
la ropa femenina. Siendo sinceras, cuántas de vosotras no ha entrado
a una tienda y se ha enamorado de una camiseta a primera vista y al
desdoblarla se le ha venido el mundo encima cuando se ha dado cuenta
de que lo único que le cubre son el pecho y los brazos. Todas son
camisetas cortas, por no hablar de los pantalones que han
invadido todas las calles este verano, que cubrían más tripa que
culo. Con esto me siento rodeada de machistas e hipócritas que se
preocupan más por una talla de ropa que por nuestra
salud. La cual está siendo
profundamente perjudicada por estos hechos dejándonos
al borde de un precipicio al
que cada vez nos empujan con más fuerza para que después de cada
comida nos sintamos a disgusto con nuestro cuerpo y la única
respuesta que tengamos ante esto sea meternos los dedos y vomitar; o
simplemente apartar el plato de comida y decirle hola a una vida
hundida en la
miseria y escombros cubierta
de lágrimas y sufrimiento, que gira entorno a los números que marca
la báscula del cuarto del baño, esperando a que bajen. Convirtiendo
cada día de su vida en un infierno por culpa de la influencia de un
mundo
que niega el consumo responsable de alimentos para ser aceptada. Y
yo digo basta.
Basta
de prejuicios, de escondernos, de refugiarnos en sistemas
autodestructivos. Basta
de alejarse, de renunciar y de desprenderse de esa
alimentación saludable para complacer a una sociedad,
como
ya he dicho antes,
hipócrita. Una
sociedad que nos critica si queremos comernos el mundo, por si
cogemos unos kilos de más.
domingo, 21 de septiembre de 2014
Bienvenido otoño.
martes, 16 de septiembre de 2014
Todo lo que tenga que llegar, llegará.
"Todo lo que tenga que llegar, llegará, créeme". Esas fueron sus palabras exactas. Esas son las palabras a las que todo el mundo recurre para... digamos que 'animar', pero nadie dice que aquello que tanto ansiábamos tener y que un día llega a nuestra vida tenga que quedarse.
sábado, 13 de septiembre de 2014
Una tarde de verano.
La ligera brisa de verano nos envolvía mientras paseábamos cogidos de la mano.
Nuestras miradas se cruzaban descuidadas y casi podía percibir el brillo de mis ojos en los suyos; nunca me había sentido así de feliz estando con alguien.
- Estás a punto de apreciar una de las mejores vistas de Madrid - dije.
A medida que nos acercábamos, sus ojos empezaron a abrirse despacio pudiendo notarse en ellos la sorpresa.
- Sabes elegir bien los sitios - dijo mientras se acercaba a darme un beso en mi fría mejilla.
- Estás a punto de apreciar una de las mejores vistas de Madrid - dije.
A medida que nos acercábamos, sus ojos empezaron a abrirse despacio pudiendo notarse en ellos la sorpresa.
- Sabes elegir bien los sitios - dijo mientras se acercaba a darme un beso en mi fría mejilla.
-Y a las personas también - pensé mientras le miraba con una sonrisa.
lunes, 8 de septiembre de 2014
domingo, 24 de agosto de 2014
Nunca más.
Y no se me olvidará aquel momento...
- Nunca más, lo promento - respondió con rapidez.
... aquel, donde una parte de mí sabía que no decía la verdad, que volvería a irse y a dejarme allí ante la soledad, que me estaba engañando como de costumbre; mientras que otra parte de mí repetía una y otra vez "dale una oportunidad, sabes que quieres dársela". Pero lo único que tenía que hacer en ese puto instante era mantenerme fuerte, para darme cuenta de que la única persona capaz de hacerme una promesa y cumplirla era yo. Y es por eso, que fui yo la que se prometió que no dejaría que nadie la volviese a tratar así, que no volvería a infravalorarse de aquella forma, que valía mucho más que unas palabras bonitas y unos hechos de mierda.
Me prometí... que nunca más.
domingo, 13 de julio de 2014
...
Hay noches
que me desgastan, noches que desearía que se acabasen, y luego están
estas noches que me consumen y los recuerdos se adueñan de mi mente y me
perturban como si los estuviera viviendo. ¿Sabes? Duele demasiado vivir
con el recuerdo de una persona que jugó contigo, que no se dio cuenta
de que estabas ahí para ella, para cuándo más te necesitara... pero para
cuando quiso abrir los ojos, yo estaba demasiado lejos. No continuaba
estando a su alcance, para entonces, yo ya había decidido pasar página. Y
a pesar del dolor, no me arrepiento de nada. Fui su juguete y fue lo
único que supo demostrarme. ¿Dónde está el amor que me prometiste? ¿Eh?
¿Y las sonrisas que querías sacarme día y noche? ¿Y qué me dices de eso
de hacerme feliz? ... Todo se quedó en míseras y estúpidas
palabras que yo quise creerme. En el fondo pienso que fue culpa mía, por
tonta y por cría. Por creerte. Por confiar en ti. En alguien que no se
mereció ni un minuto de mi vida. En alguien que solo me hizo daño. Quién
me rompió en corazón y quién me hizo creer que teniéndole cerca, nadie
iba a poder hacerme daño. ¿Cómo iba a pensar yo, entonces, que quién me
iba a hacer daño era la misma persona que intentaba protegerme del
dolor?
Irónica y puta vida.
Irónica y puta vida.
martes, 1 de julio de 2014
domingo, 8 de junio de 2014
domingo, 25 de mayo de 2014
...
Y es verdad... no somos más que míseros recuerdos llenos de lágrimas y sonrisas en la memoria de cada uno. Esos momentos juntos, es lo único que nos une hoy; lo único que mantiene vivo eso pudimos tener y no tuvimos.
jueves, 8 de mayo de 2014
Cada noche despierto agitada...
con pequeñas lágrimas en las mejillas;
te extraño...
Y aunque tu recuerdo me inunde cada noche
no regresaré a tu lado.
El dolor crece cuando te miro,
el dolor nunca desaparece.
No puedo suplicarle a mi mente olvidarte,
mucho menos odiarte,
pero sí puedo perdonarte,
y así, poder dejarte atrás...
te extraño...
Y aunque tu recuerdo me inunde cada noche
no regresaré a tu lado.
El dolor crece cuando te miro,
el dolor nunca desaparece.
No puedo suplicarle a mi mente olvidarte,
mucho menos odiarte,
pero sí puedo perdonarte,
y así, poder dejarte atrás...
domingo, 4 de mayo de 2014
viernes, 11 de abril de 2014
No todo cambia; los recuerdos no lo hacen.
Han pasado muchos años, 14 exactamente, y aunque la clase, las profes y los niños no sean los mismos, éste, es un lugar que encierra muchos de los recuerdos más dulces y felices de mi vida, una de esas etapas que aunque parezca imposible, son inolvidables... una etapa en la que pelearte con tu mejor amiga cuando te cogía los lápices de colores sin permiso, significaba el fin del mundo y que besar en la mejilla al chico que te gustaba se consideraba amor, cuando soñabas cumplir 16 años y tener una vida como la que te mostraban las películas, que veías abrazada a tu madre en el sofá cada noche después de un día duro pintando en el colegio y haber corrido durante horas en el parque con el único descanso de sentarte en la arena y jugar con ella con el cubo y la pala.Dulce inocencia...
Dulce infancia...
domingo, 9 de marzo de 2014
Bloqueo seguido de fracaso.
Tus nervios impiden que te concentres, la figura de una persona se acerca y te entrega una hoja en blanco seguida de otra con varios ejercicios. Coges ambas hojas temblando y lees "examen global" y tu ritmo cardíaco aumenta. Lo sueltas e intentas tranquilizarte pero no lo llegas a conseguir del todo, no es fácil controlarlo.
Respiras.
Coges y sueltas aire.
Parece que la cosa ha mejorado considerablemente. Y te dices a ti misma "venga, va, no pierdas más el tiempo, puedes hacerlo, te lo has preparado y vas a aprobar, lo vas a conseguir". Vuelves a respirar y te dispones a coger el boli, le quitas la tapa y pones el nombre en cada hoja mientras te das cuenta de que ya tus manos no tiemblan. Se te ve segura de ti misma y te ves preparada para hacer el examen. Comienzas los ejercicios y según los acabas y pasas al siguente más te relajas. Y ahí es cuando cometes el primer error. Empiezas a leer el siguiente ejercicio y te das cuenta de que no sabes contestar a esa pregunta.
Te bloqueas.
Has bajado la guardia.
Sueltas el boli y haces una tercera respiración profunda a modo de calma, pero la angustia sigue dentro de ti, esa inseguridad aflora desde dentro. Miras el reloj y el tiempo pasa, miras todos los ejercicios que aún te quedan y el poco tiempo del que dispones.
Te agobias.
El sudor empapa tu frente y tu cuello, tus ganas de llorar renacen de la propia impotencia que te provoca esta situación.
Te mareas.
Coges y sueltas aire.
Sigue con el examen sin aún saber por qué. Empiezas a dudar de que todo lo que has hecho lo tienes bien, de que aún que sigas lo harás mal; que no merece la pena continuar. Prefieres abandonar a ahogar tus lágrimas. Lo único que te apetece es coger el boli y tacharlo todo. Mandar todo el esfuerzo a la mierda porque ha sido verdaderamente inútil, pero intentas convencerte de que no es así, de que puedes conseguir algo más de lo poco que hayas podido conseguir hasta ahora. Buscas algún ejercicio que sepas que puedes hacer bien y lo encuentras. Coges el boli y a toda prisa empiezas con esos ejercicios... Pero suena el trimbe.
Recreo.
La profesora avisa de que os deja quince minutos más. Suspiras aliviada. Acabas esos ejercicios aún con dudas dentro de ti. Entregas el examen y sales fuera a que te de el aire. Buscas la tranquilidad y la calma pero algo en tu cabeza impide que lo encuentres. Te das cuenta de que todo lo que has hecho está mal. De que has cometido errores verdaderamente absurdos de cosas tan simples como 2 + 2. De que no ha merecido la pena seguir. De que aún sigues con un bloqueo del que eres incapaz de deshacerte desde hace tiempo bajo presión.
Respiras.
Coges y sueltas aire.
Parece que la cosa ha mejorado considerablemente. Y te dices a ti misma "venga, va, no pierdas más el tiempo, puedes hacerlo, te lo has preparado y vas a aprobar, lo vas a conseguir". Vuelves a respirar y te dispones a coger el boli, le quitas la tapa y pones el nombre en cada hoja mientras te das cuenta de que ya tus manos no tiemblan. Se te ve segura de ti misma y te ves preparada para hacer el examen. Comienzas los ejercicios y según los acabas y pasas al siguente más te relajas. Y ahí es cuando cometes el primer error. Empiezas a leer el siguiente ejercicio y te das cuenta de que no sabes contestar a esa pregunta.
Te bloqueas.
Has bajado la guardia.
Sueltas el boli y haces una tercera respiración profunda a modo de calma, pero la angustia sigue dentro de ti, esa inseguridad aflora desde dentro. Miras el reloj y el tiempo pasa, miras todos los ejercicios que aún te quedan y el poco tiempo del que dispones.
Te agobias.
El sudor empapa tu frente y tu cuello, tus ganas de llorar renacen de la propia impotencia que te provoca esta situación.
Te mareas.
Coges y sueltas aire.
Sigue con el examen sin aún saber por qué. Empiezas a dudar de que todo lo que has hecho lo tienes bien, de que aún que sigas lo harás mal; que no merece la pena continuar. Prefieres abandonar a ahogar tus lágrimas. Lo único que te apetece es coger el boli y tacharlo todo. Mandar todo el esfuerzo a la mierda porque ha sido verdaderamente inútil, pero intentas convencerte de que no es así, de que puedes conseguir algo más de lo poco que hayas podido conseguir hasta ahora. Buscas algún ejercicio que sepas que puedes hacer bien y lo encuentras. Coges el boli y a toda prisa empiezas con esos ejercicios... Pero suena el trimbe.
Recreo.
La profesora avisa de que os deja quince minutos más. Suspiras aliviada. Acabas esos ejercicios aún con dudas dentro de ti. Entregas el examen y sales fuera a que te de el aire. Buscas la tranquilidad y la calma pero algo en tu cabeza impide que lo encuentres. Te das cuenta de que todo lo que has hecho está mal. De que has cometido errores verdaderamente absurdos de cosas tan simples como 2 + 2. De que no ha merecido la pena seguir. De que aún sigues con un bloqueo del que eres incapaz de deshacerte desde hace tiempo bajo presión.
miércoles, 22 de enero de 2014
All monster are human.
"Soy de la generación del milenio,
nacida entre los inicios del SIDA y el 11S más o menos; también
llamada generación global. Se nos conoce por ser unos narcisistas
privilegiados, porque somos la primera generación en la que todo
niño recibe un premio solo por participar. Y las redes sociales nos
permiten publicar si nos tiramos un pedo o nos comemos un sandwich y
mostrárselo al mundo. Pero el rasgo que nos define, es la
despreocupación por lo que nos rodea, la indiferencia ante el
sufrimiento. Yo hice todo lo posible para no sentir dolor; sexo,
drogas, alcohol, me deshice del dolor, de mi madre y del gilipollas
de mi padre, de la prensa y de cualquier tío que no me
correspondiera. Joder, me violaron en grupo y a los dos días ya iba
a clase como si nada, algo tan fuerte te deja hecha polvo ¿no? La
mayoría de gente no supera algo así, y yo solo pensaba en ir a por
un batido. Daría todo lo que tengo y tendré por volver a sentir
dolor, por sufrir. Suerte que Fiona está en horas bajas y tengo sus
hierbas, una ventaja de estar como muerta es que pasas de
advertencias; un líquido marrón casi me puso los pezones de punta
pero creo que era un rollo psicosomático porque me ventilé todo el
frasco y no sentí una mierda. Probé todos los ojos de tritón y las
alas de mosca por si encontraba algo con lo que dejara de parecerme a
Marilyn Manson. Y ahí está la trampa de todo esto, no
siento una mierda. No puedo sentir nada. Creemos que el dolor es el
peor sentimiento, pero no, ¿qué puede ser peor que este silencio
eterno dentro de mí? Estaba acostumbrada a no comer durante días, o
a comer como una loca y luego provocarme el vómito; ahora por muchos
atracones que me de, no puedo llenar este vacío interior. No lo
soporto más. Creo que me estoy volviendo loca. Tengo que hacer algo."
- Madison Montgomery
(AHS 3x07)
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