La ligera brisa de verano nos envolvía mientras paseábamos cogidos de la mano.
Nuestras miradas se cruzaban descuidadas y casi podía percibir el brillo de mis ojos en los suyos; nunca me había sentido así de feliz estando con alguien.
- Estás a punto de apreciar una de las mejores vistas de Madrid - dije.
A medida que nos acercábamos, sus ojos empezaron a abrirse despacio pudiendo notarse en ellos la sorpresa.
- Sabes elegir bien los sitios - dijo mientras se acercaba a darme un beso en mi fría mejilla.
- Estás a punto de apreciar una de las mejores vistas de Madrid - dije.
A medida que nos acercábamos, sus ojos empezaron a abrirse despacio pudiendo notarse en ellos la sorpresa.
- Sabes elegir bien los sitios - dijo mientras se acercaba a darme un beso en mi fría mejilla.
-Y a las personas también - pensé mientras le miraba con una sonrisa.

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