Hay noches
que me desgastan, noches que desearía que se acabasen, y luego están
estas noches que me consumen y los recuerdos se adueñan de mi mente y me
perturban como si los estuviera viviendo. ¿Sabes? Duele demasiado vivir
con el recuerdo de una persona que jugó contigo, que no se dio cuenta
de que estabas ahí para ella, para cuándo más te necesitara... pero para
cuando quiso abrir los ojos, yo estaba demasiado lejos. No continuaba
estando a su alcance, para entonces, yo ya había decidido pasar página. Y
a pesar del dolor, no me arrepiento de nada. Fui su juguete y fue lo
único que supo demostrarme. ¿Dónde está el amor que me prometiste? ¿Eh?
¿Y las sonrisas que querías sacarme día y noche? ¿Y qué me dices de eso
de hacerme feliz? ... Todo se quedó en míseras y estúpidas
palabras que yo quise creerme. En el fondo pienso que fue culpa mía, por
tonta y por cría. Por creerte. Por confiar en ti. En alguien que no se
mereció ni un minuto de mi vida. En alguien que solo me hizo daño. Quién
me rompió en corazón y quién me hizo creer que teniéndole cerca, nadie
iba a poder hacerme daño. ¿Cómo iba a pensar yo, entonces, que quién me
iba a hacer daño era la misma persona que intentaba protegerme del
dolor?
Irónica y puta vida.
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