lunes, 25 de agosto de 2014

Pasear con gorro y bufanda buscando el calor de mis 
manos en las de él.

domingo, 24 de agosto de 2014

Nunca más.

Y no se me olvidará aquel momento... 

- Déjame - le dije con frialdad.
- Nunca más, lo promento - respondió con rapidez.

... aquel, donde una parte de mí sabía que no decía la verdad, que volvería a irse y a dejarme allí ante la soledad, que me estaba engañando como de costumbre; mientras que otra parte de mí repetía una y otra vez "dale una oportunidad, sabes que quieres dársela". Pero lo único que tenía que hacer en ese puto instante era mantenerme fuerte, para darme cuenta de que la única persona capaz de hacerme una promesa y cumplirla era yo. Y es por eso, que fui yo la que se prometió que no dejaría que nadie la volviese a tratar así, que no volvería a infravalorarse de aquella forma, que valía mucho más que unas palabras bonitas y unos hechos de mierda. 
Me prometí... que nunca más.


Vienes y vas, días que existo y días que no, noches que iluminas mi vida y noches que no, contigo toco el cielo y a veces no, contigo es así todo y nada, duele, pero es lo que causa atracción.
                                                                       - Infierno adyacente.

domingo, 13 de julio de 2014

...

Hay noches que me desgastan, noches que desearía que se acabasen, y luego están estas noches que me consumen y los recuerdos se adueñan de mi mente y me perturban como si los estuviera viviendo. ¿Sabes? Duele demasiado vivir con el recuerdo de una persona que jugó contigo, que no se dio cuenta de que estabas ahí para ella, para cuándo más te necesitara... pero para cuando quiso abrir los ojos, yo estaba demasiado lejos. No continuaba estando a su alcance, para entonces, yo ya había decidido pasar página. Y a pesar del dolor, no me arrepiento de nada. Fui su juguete y fue lo único que supo demostrarme. ¿Dónde está el amor que me prometiste? ¿Eh? ¿Y las sonrisas que querías sacarme día y noche? ¿Y qué me dices de eso de hacerme feliz? ... Todo se quedó en míseras y estúpidas palabras que yo quise creerme. En el fondo pienso que fue culpa mía, por tonta y por cría. Por creerte. Por confiar en ti. En alguien que no se mereció ni un minuto de mi vida. En alguien que solo me hizo daño. Quién me rompió en corazón y quién me hizo creer que teniéndole cerca, nadie iba a poder hacerme daño. ¿Cómo iba a pensar yo, entonces, que quién me iba a hacer daño era la misma persona que intentaba protegerme del dolor? 
Irónica y puta vida.

martes, 1 de julio de 2014

Nadie dijo que conocerte, implicaría tener que olvidarte algún día y convivir con tu recuerdo.

domingo, 8 de junio de 2014


      Dolor


- ¿Qué es eso de tu muñeca?
+ Tatuajes.
- Pero si son cicatrices.
+ Cuando una persona se hace un tatuaje es para representar algo o algún momento. Aquí está lo que yo quiero representar con ellas: decepción, rabia, desamor, y sobre todo... dolor.

domingo, 25 de mayo de 2014

...

Y es verdad... no somos más que míseros recuerdos llenos de lágrimas y sonrisas en la memoria de cada uno. Esos momentos juntos, es lo único que nos une hoy; lo único que mantiene vivo eso pudimos tener y no tuvimos.

jueves, 8 de mayo de 2014

Cada noche despierto agitada...

con pequeñas lágrimas en las mejillas;
te extraño...
Y aunque tu recuerdo me inunde cada noche
no regresaré a tu lado.

El dolor crece cuando te miro,
el dolor nunca desaparece.

No puedo suplicarle a mi mente olvidarte,
mucho menos odiarte,
pero sí puedo perdonarte,
y así, poder dejarte atrás...

domingo, 4 de mayo de 2014

- ¿Y qué te dice tu corazón?
- No sé, pregúntaselo tú que lo sujetas en tu mano derecha con fuerza destrozándolo poco a poco hasta reducirlo a cenizas dejando que se las lleve el viento. 

viernes, 11 de abril de 2014

No todo cambia; los recuerdos no lo hacen.

Han pasado muchos años, 14 exactamente, y aunque la clase, las profes y los niños no sean los mismos, éste, es un lugar que encierra muchos de los recuerdos más dulces y felices de mi vida, una de esas etapas que aunque parezca imposible, son inolvidables... una etapa en la que pelearte con tu mejor amiga cuando te cogía los lápices de colores sin permiso, significaba el fin del mundo y que besar en la mejilla al chico que te gustaba se consideraba amor, cuando soñabas cumplir 16 años y tener una vida como la que te mostraban las películas, que veías abrazada a tu madre en el sofá cada noche después de un día duro pintando en el colegio y haber corrido durante horas en el parque con el único descanso de sentarte en la arena y jugar con ella con el cubo y la pala.
Dulce inocencia...
Dulce infancia...