miércoles, 29 de julio de 2015

Una mirada atrás.

Me acuerdo cuando contenía la risa como "no me quiero reír, no quiero", y acababa por hacerlo contagiando a todo aquel que estuviera cerca, incluida yo. Me acuerdo de las carcajadas que hacían que se girase todo el mundo. Me acuerdo de nuestras miradas cómplices cuando sonaba la sirena como señal de que era la hora del recreo porque siempre estábamos tramando alguna de las nuestras. Me acuerdo de las peleas, de los enfados, de los piques, sí, pero también de esos abrazos que para mí eran el aliento que me faltaba cuando lo necesitaba. Pero de lo que mejor me acuerdo es del momento en el que todo eso se fue quedando atrás, de que todo se fue alejando de nosotras a medida que nosotras también nos alejábamos la una de la otra... Y es que creo que no hay peor dolor que el de echar la mirada atrás y darte cuenta de todo lo que has perdido según iba pasando el tiempo, de todo lo que ya no está ni estará, porque aunque nos quede el alivio de que le debemos al pasado todo lo que somos hoy, siempre podremos sentir el ardor del dolor en las cicatrices que se quedan en cada uno de los rincones de nuestro día a día.  

jueves, 9 de julio de 2015

Una vez en la vida.

Dicen que solo te enamoras de una persona una vez en la vida y que el resto de ella te la pasas buscando a alguien como esa persona, y sé de sobra que si algún día me dejas, o te vas o... yo que sé (no lo digo por nada en especial, pero la vida nos depara muchas cosas que aún están por descubrir), me pasaría mi vida, no buscando a alguien como tú porque eso es imposible, pero si me la pasaría buscándote otra vez. Porque eres la única persona que cuando me sujeta la mano, me ofrece la seguridad que necesito; porque eres la única persona que me llena, que me hace feliz, que me hace sentir bien conmigo misma, con mis defectos y mis rabietas de cría. Porque eres esa persona de la que estoy y estaré enamorada.

8 de julio del 2015
23:40

lunes, 11 de mayo de 2015

Me aferré a los sueños.

Tus ojos marrones acordes con los míos me seguían a todas partes, pero no me di cuenta hasta que se encontraron por primera vez en mucho tiempo. Y cuando lo hicieron no era capaz ni de pestañear. Intenté apartar la mirada pero fue imposible, estaba como hipnotizada. Empecé a sentir el calor en mis mejillas. Seguro que me había ruborizado. Me sentía inmóvil y entonces te acercaste despacio con esa sonrisa habitual con la que solías esperarme en mi portal. Con apenas cinco centímetros de distancia te inclinaste para besarme mientras acercaba mis manos a tu nuca como de costumbre. Pero antes de que pudiera rozar tus labios y volver a sentir ese nudo en el estómago que solo tú podías causarme, unas manos rodearon mi cintura y me alejaron de ti al mismo tiempo que la habitación oscurecía. Intenté desencadenarme pero ya era demasiado tarde. Estaba perdida en la oscuridad de mi interior, sin embargo, empecé a escuchar el sonido de mi móvil a lo lejos, aunque cada vez parecía más cercano, hasta que esas manos que me alejaron de ti y desaparecieron en la oscuridad, volvieron agitándome despacio y con ternura, como si quisieran decirme algo. De pronto, y con un movimiento brusco desperté con el susurro de mi madre que decía 'cariño, te llaman, debe ser importante', pero a mí no me parecía tan importante como volver a estar contigo. Aunque solo sea en sueños. 

domingo, 15 de marzo de 2015

Déjame sentir tus miedos
y sentir tu aliento,
déjame mirarte a los ojos
y morder esos demonios
que aún te persiguen
cada noche.

Una triste mirada.

Te llevaste mi vida,
me la arrancaste
sin ningún miramiento y
te fuiste dejándome aquí.
Sola. Acompañada simplemente
de una triste mirada disfrazada
con una bonita sonrisa que
ni el corazón más feliz
pudiera mostrar.

domingo, 1 de marzo de 2015

No te rindas.

No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas por favor, no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños,
porque cada día es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estás sola,
porque yo te quiero.


 - Mario Benedetti               

Ven. Vuelve.

Cuando incluso puedo sentir tus dedos rozando mi piel, cuando aún puedo escuchar tu risa retumbando en las paredes de mi habitación, y cuando aún puedo sonreirle a tus demonios.
Te echo de menos.
Cuando incluso las palabras me dan la espalda, cuando las lágrimas son meras metáforas de los recuerdos que ni siquiera pertenecen a la realidad, y cuando el frío es solo una forma de referirme a tu ausencia. 
Te echo de menos. 
Cuando... qué más da; te echo de menos, joder. 
Vuelve.