lunes, 11 de mayo de 2015

Me aferré a los sueños.

Tus ojos marrones acordes con los míos me seguían a todas partes, pero no me di cuenta hasta que se encontraron por primera vez en mucho tiempo. Y cuando lo hicieron no era capaz ni de pestañear. Intenté apartar la mirada pero fue imposible, estaba como hipnotizada. Empecé a sentir el calor en mis mejillas. Seguro que me había ruborizado. Me sentía inmóvil y entonces te acercaste despacio con esa sonrisa habitual con la que solías esperarme en mi portal. Con apenas cinco centímetros de distancia te inclinaste para besarme mientras acercaba mis manos a tu nuca como de costumbre. Pero antes de que pudiera rozar tus labios y volver a sentir ese nudo en el estómago que solo tú podías causarme, unas manos rodearon mi cintura y me alejaron de ti al mismo tiempo que la habitación oscurecía. Intenté desencadenarme pero ya era demasiado tarde. Estaba perdida en la oscuridad de mi interior, sin embargo, empecé a escuchar el sonido de mi móvil a lo lejos, aunque cada vez parecía más cercano, hasta que esas manos que me alejaron de ti y desaparecieron en la oscuridad, volvieron agitándome despacio y con ternura, como si quisieran decirme algo. De pronto, y con un movimiento brusco desperté con el susurro de mi madre que decía 'cariño, te llaman, debe ser importante', pero a mí no me parecía tan importante como volver a estar contigo. Aunque solo sea en sueños. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario