Cuando incluso puedo sentir tus dedos rozando mi piel, cuando aún puedo escuchar tu risa retumbando en las paredes de mi habitación, y cuando aún puedo sonreirle a tus demonios.
Te echo de menos.
Cuando incluso las palabras me dan la espalda, cuando las lágrimas son meras metáforas de los recuerdos que ni siquiera pertenecen a la realidad, y cuando el frío es solo una forma de referirme a tu ausencia.
Te echo de menos.
Cuando... qué más da; te echo de menos, joder.
Vuelve.
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