dejas entrar
para que ilumine
tus días grises.
Puede llegar a incendiarte
mientras buscas resfugio
en sus brazos.
No ardas con él.
Es hora de dejar ir tantas cosas... Necesito desprenderme de costumbres, de ilusiones, de sueños, de promesas incumplidas y rotas. Necesito desprenderme de mí y de algunas de las conductas que cuando me miro al espejo no dejan reconocerme. Necesito arrojarme al abismo y descubrir de nuevo mis alas y quedar a merced del viento. Necesito romper con el pasado, mis lazos, los hilos... Necesito dar una oportunidad. A mí.