[...] porque me encanta que niegues con la cabeza como diciendo «cómo puedo querer a esta idiota» y me acabes besando como si no fueras a irte nunca, como si así de repente fueras a parar el tiempo. Y, si te soy sincera, a veces me lo creo.
Domingo, 4 de septiembre de 2016. 00:19
No hay comentarios:
Publicar un comentario