miércoles, 31 de julio de 2013
Falsas promesas.
Y es que cada mañana te despiertas con la misma sensación de mierda, con la misma sensación de no estar haciendo nada bien. Entonces es cuando decides ir a lavarte la cara como de costumbre. Te acercas al baño, abres el grifo, colocas las manos justo debajo y esperas a que se llenen del todo con agua casi congelada, y te la hechas sin cuidado por toda la cara. No tienes ninguna reacción. Levantas la cabeza poco a poco, despacio, hasta que empiezas a ver tu reflejo en el espejo. Sonríes como cada mañana y te repites a ti misma "hoy va a ser un nuevo día, hoy voy a salir a la calle; hoy voy a sonreír como nunca jamás lo haya hecho", pero algo va mal, tu expresión ha cambiado, tus ojos se han llenado de lágrimas y observas como esa primera lágrima, llena de recuerdos que han acabado en la basura, se desliza por tu mejilla izquierda. La segunda va cargada sentimientos, y una tercera que cae por la mejilla contraria, lleva tantas promesas rotas... Promesas que nunca se debieron hacer, promesas que desde un principio sabías que no se iban a cumplir, pero aún así asumiste el riesgo. Al fin y al cabo eras una cría y nunca pensaste que esa persona que una vez te hizo prometer que sería para siempre que nunca iba a cambiar lo que había pasado, te iba a fallar.
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