Y no se me olvidará aquel momento...
- Déjame - le dije con frialdad.
- Nunca más, lo promento - respondió con rapidez.
... aquel, donde una parte de mí sabía que no decía la verdad, que volvería a irse y a dejarme allí ante la soledad, que me estaba engañando como de costumbre; mientras que otra parte de mí repetía una y otra vez "dale una oportunidad, sabes que quieres dársela". Pero lo único que tenía que hacer en ese puto instante era mantenerme fuerte, para darme cuenta de que la única persona capaz de hacerme una promesa y cumplirla era yo. Y es por eso, que fui yo la que se prometió que no dejaría que nadie la volviese a tratar así, que no volvería a infravalorarse de aquella forma, que valía mucho más que unas palabras bonitas y unos hechos de mierda.
Me prometí... que nunca más.