jueves, 12 de diciembre de 2013

A solo un paso.

Llegas a un momento en tu vida que te apetece arriesgarlo todo, apostar hasta el último momento vivido junto a una persona, por algo que en un principio merece la pena. Crees que todo saldrá bien, y que por muy mal que vayan las cosas nada va a cambiar, ya sabes lo que dicen 'el que no arriesga no gana' ¿no? Pues bueno, no siempre es así. Hay veces, que dejas tantas cosas en manos de el destino, que él también se equivoca, o tal vez no. Solo sabes que ya no hay vuelta atrás después de esto y que justo en el momento en el que renuncias a todo por esa persona, también lo haces con todo lo que hubo detrás con ella. Los días irán pasando, la rutina se adueñará de vosotros, y lo único que os quedará será dar el siguiente paso. Un paso que os llevará de un amor que creíais de verdad y eterno, a un odio que ni siquiera tú podrás llegar a entender algún día... Pero recuerda que, a pesar de lo que después ocurra, hubo algo real en todo eso, así pues, ten en cuenta que «sufrir por amor, es morir en vida.» ¿Y ahora? ¿Sigue mereciendo la pena?

No tiene por qué ser una opción.


jueves, 5 de diciembre de 2013

Demasiado tarde para mirar atrás.

Después de casi dos años sin mirarnos a la cara, sin dirigiros la más mínima palabra, sin... aunque duela decirlo, después de todo lo vivido, sin conocernos. Esta mañana fue cuando te vi por primera vez desde entonces, y todos los sueños y planes que teníamos juntos renacieron en mi memoria como si hubiese ocurrido ayer. Cada mínimo detalle, cada caricia, cada beso, cada abrazo, cada 'te quiero' en un susurro volvieron a mí como si estuviese a mi lado. Pero yo sabía que no era así. Todo eso cambió hace demasiado tiempo, y ya por supuesto, si que era demasiado tarde para intentar recuperarlo, era tarde incluso para decir un maldito 'hola' e interesarme por tu vida. Así pues, me preguntaba si estarías con alguien, si serías feliz, pero imaginé que sí, siempre estabas alegre y sacabas fuerzas de donde solo había escombros de una derrota tras otra... Es gracioso que ahora lo único que tengamos en común, lo único que nos una sean recuerdos que no se volverán a repetir, como todas esas discusiones que daban vida a una relación que estaba muerta, y que llegaron hasta tal punto, que incluso acabaron con ella. Pero, aún después de todo, no me arrepiento de nada. Al fin y al cabo, ya es demasiado tarde como para mirar atrás.